Empezar un huerto corporativo es más sencillo de lo que parece cuando el proveedor se encarga de todo. Esta es la ruta típica, de bajo riesgo y con resultado visible.
Paso 1 — Consulta y evaluación
Un especialista visita el espacio candidato (azotea, terraza o área verde) y evalúa sol, agua y estructura, además de escuchar los objetivos de bienestar de la empresa.
Paso 2 — Propuesta a la medida
Se diseña un plan adaptado al espacio, el clima y las metas, con un esquema de impacto medible. Aquí se define el tamaño del piloto.
Paso 3 — Instalación llave en mano
Se montan las camas de cultivo, el riego y la primera siembra. Sin obras ni cargas para el personal de la empresa.
Paso 4 — Cuido y talleres
Mantenimiento recurrente más el acompañamiento de especialistas (agronomía, psicología del bienestar y cultura) durante el ciclo de siembra.
Paso 5 — Cosecha y reporte
El equipo cosecha alimentos frescos y la empresa recibe un reporte de impacto con la evidencia. Si convence, el modelo se expande a más localidades.
La recomendación de oro: empieza con un piloto
Un piloto en una sola localidad permite medir el impacto real en su propia gente antes de comprometer recursos en una expansión. Bajo riesgo, evidencia concreta.
Dé el primer paso hoy. Solicite información.
Fuentes
Proceso de servicio llave en mano modelado sobre Portland Edible Gardens y Yard to Fork; metodología de medición (ver la guía de medición de impacto).

