Puerto Rico importa alrededor del 85% de los alimentos que consume, una dependencia que los huracanes han hecho visible una y otra vez. Un huerto casero no sustituye al supermercado, pero sí da a la familia algo que el sistema no garantiza: alimentos frescos a pasos de la cocina, todo el año.
Una dependencia que ya conocemos
Tras el huracán María, las cadenas de suministro tardaron semanas en normalizarse y los productos frescos fueron lo primero en escasear. La FAO y el Departamento de Agricultura local coinciden desde hace años: aumentar la producción local —incluida la familiar y urbana— es parte esencial de la resiliencia alimentaria de la isla.
Lo que un huerto casero sí garantiza
Hierbas para el sofrito, ensaladas frescas, ajíes, recao y vegetales de ciclo corto: alimentos que la familia consume a diario y que no dependen de un barco ni de una carretera. En emergencias, camas de cultivo establecidas con viandas como batata y plátano son calorías reales en el patio.
Ahorro y frescura como efecto diario
Más allá de la emergencia, el efecto cotidiano pesa: las hierbas frescas son de los artículos más caros por peso en el supermercado, y cosecharlas en casa cuesta centavos. La frescura es absoluta: de la mata a la mesa en minutos, sin cadena de frío.
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Fuentes
Departamento de Agricultura de Puerto Rico; FAO, perfiles de seguridad alimentaria del Caribe.

